Fotografía//Instagram: @tuzasoficial

Por Alejandro Rosales

La historia volvió a poner frente a frente a dos potencias del fútbol femenil mexicano: Pachuca y América. Las Tuzas, una vez más instaladas en una gran final, buscan romper la maldición y al fin coronarse campeonas; mientras que las Águilas quieren levantar su tercer título de liga. El Estadio Hidalgo fue testigo de un primer capítulo lleno de emociones, ritmo frenético y una ventaja clara para las locales.

La atmósfera de guerra se sintió desde el silbatazo inicial. Apenas al minuto 3, Charlyn Corral aprovechó un descuido defensivo y puso el 1-0 para las Tuzas, encendiendo a la afición hidalguense. Pachuca mantuvo la presión y al minuto 11 consiguió un penal, provocado por la nigeriana Chinwendu Ihezuo. Fue nuevamente Corral quien se encargó de cobrarlo y con frialdad marcó su doblete, dejando el marcador 2-0 apenas al 13’.

América intentó reaccionar de inmediato, y aunque Kiana Palacios logró mandar el balón al fondo de las redes, su tanto fue anulado por una falta previa. Las azulcremas adelantaron líneas, buscando acortar distancias, pero no lograron perforar la zaga tuza antes del descanso.

Con una primera mitad llena de intenciones claras, intensidad y dramatismo, el árbitro señaló el final de los primeros 45 minutos, con ventaja merecida para las de casa.

Apenas comenzado el segundo tiempo, Pachuca volvió a golpear. Tras revisión en el VAR, se confirmó el tanto de Niña Nicosio, quien puso el 3-0 en un momento clave. América, el equipo más goleador del torneo, lucía irreconocible. Las jugadoras no encontraban respuestas y en las gradas, las caras de los aficionados azulcremas reflejaban incredulidad: la poderosa ofensiva americanista no lograba marcar ni una sola vez.

El partido de ida dejó claro que Pachuca está decidida a cambiar la historia. La vuelta promete ser una batalla épica.

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Pasión MX nace de un sentimiento que todos compartimos: la emoción de esas primeras veces en las que un deporte nos hizo vibrar. Ya sea un gol que nos dejó sin aliento, un punto decisivo en una cancha de tenis, o la fuerza de un atleta representando a México, esas experiencias nos conectan como apasionados del deporte.

~ Alejandro Rosales