Foto: Bryan Juárez Martínez
Por: Bryan Juárez
No todos los héroes del deporte están en la cancha. Muchos, como él, viven el juego detrás de una cámara. Su historia comenzó con una infancia difícil, pero llena de aprendizajes. Hoy, es uno de los camarógrafos más reconocidos en ESPN Latinoamérica. Su camino ha estado marcado por sacrificios, pasión y la firme convicción de no rendirse.

“Sí tuve una infancia difícil, pero me sirvió para salir adelante y valorar muchas cosas de la vida”, cuenta. Desde pequeño entendió que todo cuesta y que incluso un taco puede tener un valor especial. “Aprendí a valorar la comida, la vida, a mi familia, el trabajo de mis papás y la educación que me dio mi mamá”.
Lejos de imaginar que llegaría a una televisora internacional, su primer trabajo fue como chofer nocturno en una producción. “Un primo de mi esposa me invitó a trabajar en 2006 como chofer. Yo dejaba al personal en sus casas después de grabar”, recuerda. Desde entonces, se ofrecía a ayudar con lo que hiciera falta: jalar cables, atender líneas, cargar equipo. “Nunca me gustó quedarme quieto”, dice.

En 2012 entró a ESPN como asistente de cámaras. Cuatro años después, recibió por fin la oportunidad que tanto había esperado. “Cuando me dieron mi primera cámara, supe que todo lo que hice había valido la pena. Ese recuerdo no se me va a olvidar nunca”, dice, con la seguridad de quien ha trabajado cada centímetro de su carrera.
El camino no ha sido fácil. A pesar del éxito, el sacrificio familiar es constante. “No estuve en la graduación de mi hijo, pero fue porque estaba trabajando. Si yo no trabajo, no tengo cómo sostener a mi familia”, admite. Aunque a veces lo ha pensado, rendirse nunca ha sido una opción. “Cuando quiero rendirme, están mis hijos y mi esposa detrás de mí apoyándome”.
Para él, el trabajo de camarógrafo requiere entrega total. “Siempre reviso bien mi cámara, mis líneas de audio y video antes de cada cobertura. Si hay un problema, hay que resolverlo con inteligencia y sin perder la calma”, afirma. Dice que lo más importante es la concentración: “Durante una transmisión en vivo, no puedes tener distracciones”.

Su carrera lo ha llevado por el mundo: Copas Oro, Champions, Europa League, Series Mundiales y el Super Bowl. Pero su momento más emocionante fue ver a la Selección Mexicana desde la cancha. “Captar un gol desde ahí, con el himno de fondo… es algo que te marca”, dice emocionado. Aunque viajar es bonito, reconoce que también conlleva mucha presión: “Vas con todo tu equipo, con mucha responsabilidad”.
A los que quieren empezar en este medio, les deja un mensaje claro: “Tienen que amar esto. No lo hagan por dinero. Si te apasiona, te va a salir bien. Échenle ganas, prepárense, estudien inglés y aprendan a trabajar en equipo”. Su historia es una lección de constancia, humildad y amor por un oficio que pocas veces sale en pantalla, pero que siempre deja huella.


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